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El Despertar Económico de la Región Coquimbo: Por qué el Crecimiento Actual Necesita Cimientos de Hormigón y Acero

Economía Regional: Un Crecimiento que Brilla, pero que Clama por Inversión Estructural

Los últimos tres trimestres han marcado una tendencia innegable para la Región de Coquimbo: el dinamismo ha vuelto. Tras periodos de incertidumbre, los indicadores de actividad económica regional muestran una curva de ascenso que posiciona a la zona como uno de los motores de recuperación en el norte chico. Sin embargo, detrás de las cifras positivas de consumo y servicios, expertos y actores locales advierten que este ímpetu corre el riesgo de ser efímero si no se traduce en activos tangibles.

Un Balance Positivo El rendimiento de los últimos nueve meses destaca por una reactivación vigorosa. Sectores como el turismo, impulsado por una recuperación de la conectividad, y una minería que mantiene su rol de columna vertebral, han inyectado un flujo de capital que hoy se siente en el comercio local. El empleo ha mostrado una resiliencia notable, y los índices de confianza empresarial comienzan a abandonar la zona de pesimismo que dominó trimestres anteriores.

Este avance no es fortuito; responde a una resiliencia propia de la matriz productiva regional y a una gestión que ha sabido capitalizar las ventanas de oportunidad en los mercados externos y la demanda interna. Coquimbo está produciendo, está vendiendo y, sobre todo, está creciendo.

El Talón de Aquiles: La Inversión en Bienes Durables No obstante, para que este crecimiento no sea solo un «veranito de San Juan», la economía regional enfrenta una encrucijada crítica. El análisis técnico es tajante: la expansión actual se sostiene en gran medida sobre el consumo y la operatividad inmediata, pero carece de un respaldo sólido en Bienes Nacionales de Uso Público y activos duraderos que sean «llamativos» y funcionales para el siglo XXI.

Para que el desarrollo sea perdurable, la región requiere de obras de infraestructura que no solo cumplan una función, sino que transformen el entorno:

  • Infraestructura Hídrica y Energética: Sin activos que aseguren el suministro a largo plazo, cualquier crecimiento industrial tiene un techo bajo.

  • Bienes Públicos de Alto Impacto: Espacios urbanos, complejos logísticos y obras de conectividad que den identidad y competitividad a la región frente al resto del país.

  • Activos de Capital: La inversión en maquinaria de alta tecnología y modernización de procesos que queden como capacidad instalada en el territorio.

La Advertencia de los Analistas «Crecer sin invertir en activos fijos es como construir una casa sobre arena», señalan diversos economistas. Si el superávit de estos tres trimestres no se destina a la creación de bienes que perduren por décadas, la región quedará vulnerable a los ciclos de precios internacionales. La riqueza actual debe cristalizarse en infraestructura que mejore la productividad logística y la calidad de vida de los habitantes de las tres provincias.

El desafío para las autoridades y el sector privado es claro: es el momento de pasar del gasto al legado. El crecimiento actual es una excelente noticia, pero solo la inversión en bienes públicos duraderos y proyectos de envergadura asegurará que, en tres años más, no estemos lamentando una oportunidad perdida. Coquimbo tiene el impulso; ahora falta construir la base que lo sostenga para las próximas generaciones.

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